Wednesday, 21 March 2007

Pez pecigaña o Pipis y gañas

Estimado Chucho:
Cuando Voltaire dijo ningún libro, por voluminoso que
sea, instruye tanto como el teatro se olvidó de la
primera y más efectiva forma de aprendizaje del
hombre: el juego. En la Nueva España las festividades
religiosas y civiles fueron los motivos principales
para la fabricación de juguetes: muñecos de madera,
muñecas con vestidos de tela y trapo, trompos, espadas
de cartón, máscaras, piñatas, matracas y soldados.
También existían las rimas cantadas, como la Rueda de
san Miguel, que data del siglo XVI, o el objeto de
estudio de hoy: el Pipis y gañas.
¿Pero acaso sabemos que es el pipis y gañas? Realmente
no por que ha tenido una serie de deformaciones a
través de la historia.
A inicios del siglo XVIII los niños novohispanos
jugaban con sus hermanos mientras sus madres se
dedicaban a labores cotidianas, como la costura o la
música. Y para matar el tiempo jugaban al juego
interminable de las rimas cantadas conocido en esa
época como Pez pecigaña (sí Chicho, el nombre desvarió
tanto hasta conocerse como Pipis y Gañas así como
desvarió también la canción).
Las canciones y rimas tradicionales infantiles, muchas
veces, encierran bajo su aparente sinsentido
significados ocultos que se refieren a nuestros más
ancestrales y universales comportamientos. Se han
resguardado, tras siglos y siglos, en la expresión
esencialmente emotiva, lúdica y musical de los niños y
desde aquí pueden evocar, para nuestra comprensión
adulta, preguntas y respuestas que la prisa de la
modernidad nos ha enseñado a esquivar.
El Pez pecigaña que mutó a Pipirigaña y en América a
Pipis y Gañas, con más o menos variaciones trata de
una cancioncilla que dice: Pipirigaña / mata la araña
/ un cochinito / bien peladito / ¿Quién lo peló? / La
pícara vieja / que está en el rincón. Tanto en España
como en Latinoamérica, la rima se aplica a un juego
simple, consistente en dar pellizcos en las manos
apoyadas del otro, que trata de esconderlas al ser
tocadas (muy similar a las manitas calientes pero sin
violencia, pues los pellizcos son simples caricias).
Don Pablos, el Buscón, fue de los primeros en
testimoniar el entretenimiento, según cuenta Quevedo,
y desde allí millones de niños lo han hecho, adecuando
el nombre del personaje a su castellano, catalán,
gallego o euskera materno.
Pipirigaña, Pipis y Gañas o Pez Pecigaña parece, de
este modo, referirse a un icono infantil esencialmente
carnavalesco, representado por ejemplo en los cuadros
de Peter Brueguel, en los que el disfraz, la chanza,
la representación del mundo al revés, la animalización
de los humanos, el regocijo por trastocar el orden… se
ubican de pleno derecho entre esos niños del siglo XVI
que el viejo pintor ha eternizado.
Pipirigaña es, entonces, una figura de comparsa
carnavalesca emparentada con otros peces festivos,
como la sardina y su entierro burlesco el Miércoles de
Ceniza. Al hilo de esta clave, la hazaña que se le
atribuye, matar una araña, puede identificarse con la
burla secular de ridiculizar grandes empresas
caballerescas mediante su inserción en el ámbito de lo
nimio y lo cotidiano (como ejemplo queda también el
sastrecillo valiente), y algo semejante puede pensarse
del cochinito bien peladito, figura de antiguas
procesiones burlescas al que los niños desenmascaraban
despojándole de su cabellera. La vieja que cierra los
versos, agazapada y presuntamente malhumorada desde su
negro rincón, luctuosa en contraste con el regocijo
del disfraz del Pez Pecigaña, no puede ser otra que
Doña Cuaresma.
Finalmente Chucho podemos encontrar entonces en el
Pipis y Gañas una gran transgresión carnavalesca, una
ida en contra de la cuaresma y la vigilia y un hambre
por el exceso antes de entrar a las recatadas normas
religiosas. Por lo que podemos ver que al nuestras
abuelas enseñar el Pipis y Gañas a nuestras madres
estaban, inconcientemente, dándoles todo u ritual
pagano en contra de la cuaresma.
Desafortunadamente la televisión acabó con todos estos
juegos y actualmente no hay nada, no electrónico, que
se le compare. Por lo que los exhorto a que revivan
esta cuaresma esta tradición que parece exigir el
primor infantil del disparate, pero que quizás sea el
único y primordial sentido de la antesala del ayuno,
un sentido que, a fuerza de comercio y olvido, estamos
a punto de ocultar del todo (léase sección del Tongay
sobre la Vigilia).
Nota de Pie: Actualmente la canción tiene tantas
variaciones que encontaran letras sin sentido como: A
qué jugaremos/ al pipis y gañas/ es el juego de la
mano cortada/ quién la cortó / el rey o la reyna… o en
vez de la parte de “un cochinito bien peladito”
encontrarán “con un cuchillito bien afiladito”.

5 comments:

Anonymous said...

Really You´re excellent.
Thank´s for you help

Silvana ᐄvila said...

Hola!
estoy interesada en tener la letra completa del juego! Pez pecigaña/pipirigaña o pipis y gañas, me la cantaba mi abuela cuando era niña y en verdad quisiera saber dónde puedo encontrarla completa!
por favor si tienes información escríbeme a misstutsipop@gmail.com
gracias!

corpoclan said...

Qué tal Silvana! Me gustaría saber si encontraste la letra completa de pipis y gañas. A un amigo querido se le murió el papá hace poco, cuando me escuchó tararear ésta, me la pidió completa. Es por eso que estoy buscándosela. Si pudieras compartitme sería genial.
Saludos

corpoclan said...
This comment has been removed by the author.
David Bolre. said...

Hola actualmente tengo más de 25 años y cuando niño mi abuela hoy de 87 me decía una versión que más o menos va así
Pipis y gañas a que jugaremos a la mano cortada ¿quién la corto? El rey o la reina? ¿ddónde está el rey? [No recuerdo esa parte] ¿dónde está la reina? Fue por un viajito [sic] de agua dónde está el viajito de agua se lo tomó la gallinita que está poniendo su huevito abajo de una mesita donde el padre está haciendo su misita. Alza la mano que te pica el gallo copetón